Equivocada estaba al pensar que convertirme en madre, que después del parto nada podría causarme mas dolor, ni doler mas. Cuando tuve a Tina entre mis brazos descubrí un amor que jamas imagine, pero imagino mi mami y todas las mamis antes que yo ya lo habían descubierto.

Lo que hoy voy a contarles es como de un agosto tranquilo pasamos a un septiembre de angustia, miedo, llanto; entramos a un túnel que no creíamos encontrar salida.

¿Que pasó?

Era un sábado y Tina había despertado como siempre ella feliz, pero tenia los ojos chinitos como si hubiera dormido mucho, tenía la barriga hinchada, como siempre comía mucho no le tome importancia. Llegó domingo y sus ojitos igual al día anterior. Fuimos a la capilla y en el día sus ojitos volvieron a estar normal. Pero el siguiente día lunes, fue donde todo comenzó, me vine al trabajo y deje a Tina durmiendo, al cuidado de mi prima. A media mañana ella me envía una foto de Tina, acompañado de un texto que decía que «Tina esta mal, esta muy hinchada» y que le preocupa, inmediatamente salí de la oficina y me fui a casa lo mas rápido que pude, en el camino fui pensando siempre en positivo, fui optimista. Cuando llegue a casa la lleve al Dr de inmediato, este me dijo que estaba reteniendo liquido, que las causas pueden ser muchas, se necesitaba hacerle mas exámenes y la llevamos al seguro.

Fuimos al hospital «Alberto Leonardo Barton Thompson» de emergencia, atravesamos por momentos difíciles; ecografías, muestras de sangre, muestras de orina (donde no había orina); pues estaba reteniendo líquido. Quisieron inducirle una sondas para obtener toda la orina posible; no le llegaron a hacer por que Valentina tiene fuerza y lloraba terriblemente; yo solo lloraba por dentro y le repetía que ella era «Mía Valiente«, como no se pudo dijeron que le pegarían una bolsita (no recuerdo el nombre exacto) que también puede obtener la muestra de orina.

No encuentro las palabras exactas para expresar lo que sentí, y aun siento cuando recuerdo. Fue realmente terrible Valentina inflándose cada vez mas como un globo y llorando de tanto miedo a tantos médicos  de diferentes especialidades acercándose a ella y examinándola, yo sin poder cargarla mucho porque tenia miedo a lastimarla, y ese día se hizo de noche, sin haber comido nada, y era lo que menos  preocupaba. Esa noche subimos de Emergencia a Hospitalización pediátrica pero antes de subir le pusieron la vía endovenosa en el brazito derecho. Realmente lloré, lloré mucho por dentro, hicimos mucha fuerza y amor en un solo instante para calmarla o al menos tratar; ese día solo era el inicio de 2 las 2 primeras semanas terribles que mi familia iba  a pasar. Luego mi esposo subió con nosotras y nos dejó en la habitación; se fue por algo de comer y traerme algo para comer, ropa y cobijas, para quedarnos.

Y esto es el inicio de nuestro septiembre gris, que continua en el siguiente post.

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